Orígenes de la cirugía plástica y estética

Es importante saber de donde venimos, no solo para aumentar nuestro conocimiento sinó para entener cuales fueron los principios que originaron muchas de las técnicas y procedimientos que realizamos hoy en día, así como evitar repetir errores del pasado y agradecer a los que hicieron posible que la cirugía plástica, reparadora y estética sea capaz de reconstruir deformidades y remodelar el cuerpo aumentado así el bienestar tanto físico como mental.

El origen de la cirugía plástica se mezcla con los de la cirugía general. Los jeroglíficos de hace más de 4000 años ya describen cómo se trataban las lesiones nasales. El papiro Erbes (1500 a. C.) es el documento médico o quirúrgico más antiguo de la historia de la humanidad que se conoce, para saber lo que decía fue necesario consultar la piedra encontrada en Roseta.

En la India, 500 a. C., Sushruta publicó el texto Sushruta Shamita donde ya habla del injerto y el colgajo. Fue el precursor del colgajo frontal para reconstruir la nariz; que hoy conocemos como colgajo Indio todavía en uso. Debido a que en aquella época, la nariz, considerada un órgano de reputación y respeto, o las orejas frecuentemente eran amputadas para castigar a los criminales o a los habitantes de pueblos vencidos en una guerra, incluso se llegó a pagar recompensa por cada nariz u oreja portada. Los Koomas o alfareros eran los que con la piel de la frente realizaban un colgajo, que giraban y añadían al resto de la nariz existente.

La Edad Media fue una etapa oscura para el conocimiento en general y la cirugía. La caída del imperio romano en el siglo V y la expansión de los bárbaros pararon el desarrollo de la cirugía plástica. Incluso, en el siglo XIII, el Papa Inocencio III prohibió la realización de intervenciones quirúrgicas y más tarde, la cirugía fue considerada indigna por  propios médicos. El médico evitaba el contacto directo con el enfermo y la cirugía era realizada por los cirujanos inferiores (barberos); además de tratar heridas, cortaban el pelo, afeitaban y realizaban sangrías. En esta época, la cultura árabe es la que mantiene la medicina en el nivel más elevado, de hecho fue la que exportó a Occidente los trabajos de Sushruta.

En el renacimiento, aproximadamente en el siglo XV, la cirugía volvió al mundo médico e inició su primera etapa de esplendor. En el siglo XVI, Gasparo Tagliacozzi (1546 – 1599) publicó «De curtorem chirurgia per insitionem» donde describe el colgajo que utiliza piel del antebrazo para reconstruir la nariz que frecuentemente era deformada por la sífilis.

En este tratado escribió: «Nosotros restauramos, reparamos y volvemos a hacer aquellas partes del cuerpo que la naturaleza dio pero que el infortunio ha quitado, no tanto como para deleitar la vista. Pero, sí lo suficiente como para elevar el espíritu y ayudar a la mente del afligido «.

Aún así, fue condenado por interferir con la creación de Dios y su cuerpo fue exhumado y sepultado en suelo no consagrado. El interés por estas técnicas quirúrgicas se perdió hasta el siglo XVIII, cuando la Compañía inglesa de las Indias Orientales transmitió la noticia de la reconstrucción nasal realizada a un soldado indio que servía el ejército inglés. Desde ese momento el antiguo método indio de los colgajos fue utilizado en Europa y América.

Von Graefe, en 1818, fue el primero en utilizar el término plástica en su libro «Rhinoplastik», utilizó las técnicas de reconstrucción nasal en las Guerras Napoleónicas. Pero fue el cirujano alemán Edmund Zeis quien popularizó el término «cirugía plástica» con la publicación del libro «Handbuch der plastischen Chirurgie» en 1838. Durante el siglo XIX, fue cuando la cirugía plástica comienza realmente a despegar y a configurarse como una especialidad de la cirugía general, gracias en parte a los avances en la anestesia. Dupuytren describió la fibromatosis palmar y clasificó las quemaduras según la profundidad, y Sir Astley Cooper realizó el primer injerto cutáneo.

La cirugía estética nació como tal con el cirujano alemán, Jacob Joseph, con la realización de la primera cirugía para corregir las orejas separadas en 1886 (otoplastia) de un niño. En 1899, reconstruyó de forma satisfactoria en un hombre su nariz en forma de pico de águila, en este caso la cicatriz fue realizada en el dorso de la nariz. John Orlando Roe, en 1887, fue el que utilizó por primera vez la vía intranasal para realizar la rinoplastia. Resulta paradójico que la mayoría de los primeros pacientes de cirugía estética fueran hombres.

Con la primera y segunda guerra mundial, la primera mitad de siglo XX, se impulsa la cirugía plástica tal como la conocemos hoy en día, pues el enorme número de soldados víctimas de la guerra con heridas por proyectiles que desfiguraron sus rostros y sus cuerpos forzó la formación de centros especializados en la reconstrucción de heridas tanto en Europa como en Estados Unidos, donde durante la Primera Guerra Mundial esta especialidad no estaba reconocida. En 1921 nació la primera sociedad de cirugía plástica, «American Association of Oral and Plastic Surgeons» en Estados Unidos. En estos centros surgen grandes cirujanos plásticos como Morestin (padre de la cirujía maxilofacial), VH Kazanjian y Sir Harold Gillies creadores de instrumental y técnicas de reconstrucción que hoy en día todavía se utilizan, la mayoría de ellos llevan sus nombres. Uno de los colaboradores de Harold Gillies fue el médico catalán Pere Gabarró i Garcia, considerado el introductor y padre de la cirugía plástica en Cataluña y creador de un nuevo tipo de injerto llamado en tablero de ajedrez.

El enorme número de mutilados de la guerra civil española impulsó la cirugía plástica en España. El capitán Sanchez Galindo después de visitar prestigiosos servicios como el Blair de Estados Unidos creó el primer servicio de cirugía plástica en el «Hospital General Mola» de San Sebastián y, casi simultáneamente, la Cruz Roja empezó a crear servicios de cirugía plástica en Madrid, Barcelona, Sevilla y Valencia.

En 1955 la Cirugía Plástica fue reconocida por la Ley de Especialidades con el nombre de Cirugía Reparadora que posteriormente cambió por Cirugía Plástica y Reparadora, y recientemente ha vuelto a cambiar el nombre por Cirugía Plástica, Reparadora y Estética, ya que la estética forma parte de la especialidad. En 1956 quedó oficialmente constituida la Sociedad Española de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética (SECPRE)  y en 1961 el Dr. Gabarró fue el primer presidente de la Sociedad Catalana de la especialidad (SCCRE). Es en este momento cuando nace la microcirugía que hoy en día permite la reconstrucción con colgajos, la reimplantación de miembros amputados o la revascularización de miembros desvitalizados. En 1969, Harry Buncke realizó el primer transplante libre microvascular.

Después de la Segunda Guerra Mundial, el campo de la cirugía plástica incrementa y deja de estar mayoritariamente dedicada a la reconstrucción maxilofacial. La reimplantación microcirúrgica de miembros después tras ser amputados empieza a madurar y otros procedimientos tan conocidos como la liposucción o los implantes de silicona. Las intervenciones mamarias empezaron a realizarse por la necesidad de reconstruir el pecho  de mujeres amputado. En los períodos de paz y el posterior a la Segunda Guerra Mundial hubo un gran desarrollo de la cirugía plástica estética o cosmética.

Por lo tanto, el origen de la Cirugía Plástica y Reparadora es el mismo que el de la Cirugía General y las guerras de la primera mitad del siglo XX la impulsaron tal como la conocemos hoy en día.

Orígenes de la cirugía plástica y estética

Es importante saber de donde venimos, no solo para aumentar nuestro conocimiento sinó para entener cuales fueron los principios que originaron muchas de las técnicas y procedimientos que realizamos hoy en día, así como evitar repetir errores del pasado y agradecer a los que hicieron posible que la cirugía plástica, reparadora y estética sea capaz de reconstruir deformidades y remodelar el cuerpo aumentado así el bienestar tanto físico como mental.

El origen de la cirugía plástica se mezcla con los de la cirugía general. Los jeroglíficos de hace más de 4000 años ya describen cómo se trataban las lesiones nasales. El papiro Erbes (1500 a. C.) es el documento médico o quirúrgico más antiguo de la historia de la humanidad que se conoce, para saber lo que decía fue necesario consultar la piedra encontrada en Roseta.

origenes 1En la India, 500 a. C., Sushruta publicó el texto Sushruta Shamita donde ya habla del injerto y el colgajo. Fue el precursor del colgajo frontal para reconstruir la nariz; que hoy conocemos como colgajo Indio todavía en uso. Debido a que en aquella época, la nariz, considerada un órgano de reputación y respeto, o las orejas frecuentemente eran amputadas para castigar a los criminales o a los habitantes de pueblos vencidos en una guerra, incluso se llegó a pagar recompensa por cada nariz u oreja portada. Los Koomas o alfareros eran los que con la piel de la frente realizaban un colgajo, que giraban y añadían al resto de la nariz existente.

La Edad Media fue una etapa oscura para el conocimiento en general y la cirugía. La caída del imperio romano en el siglo V y la expansión de los bárbaros pararon el desarrollo de la cirugía plástica. Incluso, en el siglo XIII, el Papa Inocencio III prohibió la realización de intervenciones quirúrgicas y más tarde, la cirugía fue considerada indigna por  propios médicos. El médico evitaba el contacto directo con el enfermo y la cirugía era realizada por los cirujanos inferiores (barberos); además de tratar heridas, cortaban el pelo, afeitaban y realizaban sangrías. En esta época, la cultura árabe es la que mantiene la medicina en el nivel más elevado, de hecho fue la que exportó a Occidente los trabajos de Sushruta.

En el renacimiento, aproximadamente en el siglo XV, la cirugía volvió al mundo médico e inició su primera etapa de esplendor. En el siglo XVI halotestin, Gasparo Tagliacozzi (1546 – 1599) publicó «De curtorem chirurgia per insitionem» donde describe el colgajo que utiliza piel del antebrazo para reconstruir la nariz que frecuentemente era deformada por la sífilis.

origenes 4En este tratado escribió: «Nosotros restauramos, reparamos y volvemos a hacer aquellas partes del cuerpo que la naturaleza dio pero que el infortunio ha quitado, no tanto como para deleitar la vista. Pero, sí lo suficiente como para elevar el espíritu y ayudar a la mente del afligido «.

Aún así, fue condenado por interferir con la creación de Dios y su cuerpo fue exhumado y sepultado en suelo no consagrado. El interés por estas técnicas quirúrgicas se perdió hasta el siglo XVIII, cuando la Compañía inglesa de las Indias Orientales transmitió la noticia de la reconstrucción nasal realizada a un soldado indio que servía el ejército inglés. Desde ese momento el antiguo método indio de los colgajos fue utilizado en Europa y América.

Von Graefe, en 1818, fue el primero en utilizar el término plástica en su libro «Rhinoplastik», utilizó las técnicas de reconstrucción nasal en las Guerras Napoleónicas. Pero fue el cirujano alemán Edmund Zeis quien popularizó el término «cirugía plástica» con la publicación del libro «Handbuch der plastischen Chirurgie» en 1838. Durante el siglo XIX, fue cuando la cirugía plástica comienza realmente a despegar y a configurarse como una especialidad de la cirugía general, gracias en parte a los avances en la anestesia. Dupuytren describió la fibromatosis palmar y clasificó las quemaduras según la profundidad, y Sir Astley Cooper realizó el primer injerto cutáneo.

origenes 7La cirugía estética nació como tal con el cirujano alemán, Jacob Joseph, con la realización de la primera cirugía para corregir las orejas separadas en 1886 (otoplastia) de un niño. En 1899, reconstruyó de forma satisfactoria en un hombre su nariz en forma de pico de águila, en este caso la cicatriz fue realizada en el dorso de la nariz. John Orlando Roe, en 1887, fue el que utilizó por primera vez la vía intranasal para realizar la rinoplastia. Resulta paradójico que la mayoría de los primeros pacientes de cirugía estética fueran hombres.

Con la primera y segunda guerra mundial, la primera mitad de siglo XX, se impulsa la cirugía plástica tal como la conocemos hoy en día, pues el enorme número de soldados víctimas de la guerra con heridas por proyectiles que desfiguraron sus rostros y sus cuerpos forzó la formación de centros especializados en la reconstrucción de heridas tanto en Europa como en Estados Unidos, donde durante la Primera Guerra Mundial esta especialidad no estaba reconocida. En 1921 nació la primera sociedad de cirugía plástica, «American Association of Oral and Plastic Surgeons» en Estados Unidos. En estos centros surgen grandes cirujanos plásticos como Morestin (padre de la cirujía maxilofacial), VH Kazanjian y Sir Harold Gillies creadores de instrumental y técnicas de reconstrucción que hoy en día todavía se utilizan, la mayoría de ellos llevan sus nombres. Uno de los colaboradores de Harold Gillies fue el médico catalán Pere Gabarró i Garcia, considerado el introductor y padre de la cirugía plástica en Cataluña y creador de un nuevo tipo de injerto llamado en tablero de ajedrez.

El enorme número de mutilados de la guerra civil española impulsó la cirugía plástica en España. El capitán Sanchez Galindo después de visitar prestigiosos servicios como el Blair de Estados Unidos creó el primer servicio de cirugía plástica en el «Hospital General Mola» de San Sebastián y, casi simultáneamente, la Cruz Roja empezó a crear servicios de cirugía plástica en Madrid, Barcelona, Sevilla y Valencia.

En 1955 la Cirugía Plástica fue reconocida por la Ley de Especialidades con el nombre de Cirugía Reparadora que posteriormente cambió por Cirugía Plástica y Reparadora, y recientemente ha vuelto a cambiar el nombre por Cirugía Plástica, Reparadora y Estética, ya que la estética forma parte de la especialidad. En 1956 quedó oficialmente constituida la Sociedad Española de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética (SECPRE)  y en 1961 el Dr. Gabarró fue el primer presidente de la Sociedad Catalana de la especialidad (SCCRE). Es en este momento cuando nace la microcirugía que hoy en día permite la reconstrucción con colgajos, la reimplantación de miembros amputados o la revascularización de miembros desvitalizados. En 1969, Harry Buncke realizó el primer transplante libre microvascular.

Después de la Segunda Guerra Mundial, el campo de la cirugía plástica incrementa y deja de estar mayoritariamente dedicada a la reconstrucción maxilofacial. La reimplantación microcirúrgica de miembros después tras ser amputados empieza a madurar y otros procedimientos tan conocidos como la liposucción o los implantes de silicona. Las intervenciones mamarias empezaron a realizarse por la necesidad de reconstruir el pecho  de mujeres amputado. En los períodos de paz y el posterior a la Segunda Guerra Mundial hubo un gran desarrollo de la cirugía plástica estética o cosmética.

Por lo tanto, el origen de la Cirugía Plástica y Reparadora es el mismo que el de la Cirugía General y las guerras de la primera mitad del siglo XX la impulsaron tal como la conocemos hoy en día.